¿Alguna vez has dicho, “Lo siento, soy solo una persona tonta”? Es algo inofensivo de decir, y tal vez a veces te sientas tonto. Pero, ¿por qué no expresarlo de manera más precisa? “Lo siento, me siento un poco tonto en este momento.” La forma en que hablamos con nosotros mismos importa. Si no tenemos cuidado, podríamos caer en el razonamiento emocional, confundiendo nuestros sentimientos con hechos. Esto puede afectar nuestra confianza y disposición para cambiar.
¿Qué es el razonamiento emocional?
El razonamiento emocional ocurre cuando creemos que nuestras emociones definen la realidad. En el ejemplo anterior, en lugar de reconocer la tontería como un sentimiento pasajero, nos etiquetamos como una persona tonta. Esto es fácil de hacer; después de todo, si sentimos algo intensamente, debe ser verdad… ¿verdad? No necesariamente. Aquí hay algunos ejemplos de razonamiento emocional en acción:
- “Me siento asustado” → “El mundo es un lugar aterrador.”
- “Me siento culpable” → “Soy culpable.”
- “Cometí un error” → “Soy estúpido.”
- “Me siento solo” → “Soy socialmente inepto.” Nuestros cerebros están constantemente tratando de dar sentido al mundo, pero un solo sentimiento no debería definir nuestra identidad. El razonamiento emocional puede convertir emociones temporales en creencias rígidas y negativas sobre uno mismo, haciendo la vida innecesariamente difícil.
Cómo corregir el razonamiento emocional
Un hábito simple puede ayudar: Antes de dormir, tómate un momento para reflexionar. Escribe cualquier pensamiento o emoción intensa que experimentaste durante el día, luego desafíalos enumerando evidencia contradictoria. Recuerda: Tus emociones no definen quién eres. No son verdades absolutas. No eres tus sentimientos. Si te encuentras luchando con los mismos patrones de pensamiento repetidamente, toma acción. En lugar de hacer afirmaciones en blanco y negro sobre ti mismo, cambia tu enfoque hacia soluciones. Desafía tus pensamientos, toma acción y date el espacio para crecer.

