Casi todos los hábitos de registro se apagan por lo mismo: anotar se siente como una tarea. Un formulario con nueve campos es un formulario que te saltas en un mal día, y son justo esos días los que valdría la pena registrar. Por eso Luci pide una sola cosa — cómo estás ahora — y deja lo demás como opcional. Un gesto sobre el control deslizante ya es una entrada completa y válida. Todo lo que viene a continuación es lo que puedes añadir cuando tengas energía, no lo que debes añadir para que te deje guardar.

Elige una escala que signifique algo para ti
Números, caritas o un simple 1–10. No hay respuesta correcta, y cuál elijas importa mucho menos que elegir una y quedarte con ella: una puntuación solo significa algo junto a tus otras puntuaciones. Si los números te resultan clínicos, usa caras. Si las caras te resultan vagas, usa números. Ayuda muchísimo escribir qué significan de verdad algunos puntos de tu escala: un 3 puede ser «solo quiero quedarme en la cama» y un 7 «presente, y listo para el día». Ese anclaje viene de la fisioterapia, y es lo que impide que un 6 de enero signifique algo distinto de un 6 de junio. Puedes cambiar de escala más adelante sin perder el historial.
Anota qué estaba pasando, cuando te apetezca
Actividades, personas, lugares, sueño, energía, apetito y tus propios pensamientos. Añade categorías tuyas cuando las predefinidas no encajen: no estás atado a una lista que escribió otra persona, y lo que de verdad mueve tu ánimo suele ser demasiado específico para una lista estándar. Unas semanas después de un accidente de coche, «conducir» podría ser lo más útil que puedas registrar. Estas etiquetas son las que más adelante convierten un muro de puntuaciones en una respuesta real sobre qué te afecta. Pero no se rompe nada si las omites un día con prisa, y una puntuación a secas sigue valiendo la pena.
Desde la muñeca, sin sacar el móvil
Luci funciona en iPhone, iPad, Android y Apple Watch, con la misma disposición, los mismos elementos registrados y los mismos iconos. Registrar desde el reloj suele marcar la diferencia entre atrapar una sensación mientras ocurre y reconstruirla mal tres horas después, y es en esa reconstrucción donde los datos de ánimo se estropean en silencio, porque recordamos cómo terminó un día más que cómo transcurrió. También hay un widget para la pantalla de inicio, por la misma razón: cuantos menos toques haya entre notar algo y anotarlo, más honesto será el registro.
El hábito pesa más que la precisión
Una entrada más o menos acertada cada día gana a una entrada perfecta dos veces por semana, porque los patrones viven en la regularidad y no en la precisión de una puntuación suelta. Pon un recordatorio a una hora en la que sueles estar libre — la mayoría elige justo antes de dormir — y deja que venga a ti en lugar de depender de acordarte. Si te saltas una temporada, deja el hueco en vez de rellenarlo de memoria. Los días que faltan se acumulan alrededor de las épocas ocupadas y difíciles, y por eso mismo merece la pena verlos.

Para quién es esto
Sobre todo para quien ya lo intentó antes y lo dejó.
Ya has abandonado una app así
Normalmente el problema no era la app sino la fricción. Si la anterior te pedía un párrafo, una categoría y tres deslizadores antes de guardar nada, lo dejaste por un motivo razonable. Prueba una en la que la entrada mínima sea un solo gesto, y añade detalles solo los días que te apetezca.
Sospechas que algo te está afectando
Un trabajo, una persona, una habitación, un patrón de sueño. Lo notas pero no puedes demostrarlo, y discutir contigo mismo sobre si es real agota. Un par de meses poniendo etiquetas lo resuelve en un sentido o en otro, y cualquiera de las dos respuestas es un alivio comparado con seguir dudando.
Estás entre dos citas
«¿Cómo han ido estas seis semanas?» es una pregunta difícil de contestar bien de memoria, en una sala con el reloj corriendo. Un registro que puedes recorrer lo convierte en algo concreto que llevar contigo, y puedes exportarlo en PDF.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debería registrar mi ánimo?
Una vez al día basta de sobra para ver patrones en un par de meses. Registra más veces si un día da muchos vuelcos: Luci promedia varias entradas en una única puntuación para ese día, así que las entradas de más aportan detalle y no ruido.
¿Y si me salto unos días?
No se rompe nada ni se pierde nada. Rellénalos si de verdad te acuerdas y déjalos en blanco si no. Una entrada adivinada es peor que ninguna, porque más adelante no se distinguirá de una real.
¿Necesito una cuenta?
No. Luci funciona sin conexión, sin registro y sin correo electrónico, y tus entradas se quedan en tu dispositivo salvo que actives tú la sincronización.
¿Puedo cambiar de escala más adelante?
Sí, y tu historial te acompaña. Aun así conviene decidirse pronto: comparar un año de caritas con un año de números es más difícil de lo que parece.
¿Registrar un mal ánimo no me hará sentir peor?
Suele pasar lo contrario. Nombrar una emoción y dejarla en algún sitio tiende a quitarle algo de carga; es un efecto bien documentado y parte de por qué escribir un diario ayuda. Si un día pesa demasiado como para escribir sobre él, una puntuación a secas es una entrada completa.